En el vasto panorama de la interacción humana, donde convergen los sectores empresariales, económicos, sociales y políticos, se presenta un desafío transcendental: ¿Cómo podemos influir positivamente en nuestro entorno y en la sociedad en su conjunto? Evelio Rojas, como consultor y coach empresarial, los invitó a reflexionar sobre la naturaleza de nuestra intervención en este complejo escenario.

El empleado anónimo de Twitter nos ofrece una perspectiva reveladora: “al reaccionar impulsivamente ante aquello que nos irrita o disgusta, al retuitear o citar con enojo, inadvertidamente contribuimos a la difusión de esas ideas, incluso si nuestro propósito inicial es desacreditarlas. En este sentido, el verdadero infierno para las ideas que deploramos no es el conflicto constante, sino el silencio estratégico, la negación de la atención y la validación que tanto ansían”.

Cada vez que nos vemos tentados a combatir una idea que consideramos perjudicial, les recuerdo con perspicacia que este acto de confrontación puede fortalecer inadvertidamente aquello que buscamos suprimir. Es por ello que la verdadera clave para desactivar ideas nocivas reside en la disciplina del silencio estratégico, en negarles la atención y la plataforma que buscan.

Ahora bien, ¿Cómo podemos canalizar nuestra energía de manera constructiva y trascendental?

Los invito a dirigir toda la atención hacia lo que verdaderamente nos distinguen: nuestros valores, principios humanos, éticos y morales. Al enfocarnos en aquello en lo que somos excepcionales y únicos, podemos comunicar, promocionar y divulgar un mensaje poderoso y transformador a todos los ciudadanos del mundo.

Es en la promoción activa de estos valores fundamentales donde encontramos el verdadero potencial para generar un cambio significativo en nuestro entorno. Al adoptar una postura de autenticidad y coherencia, podemos inspirar a otros a seguir nuestro ejemplo y contribuir a la creación de una sociedad más justa, equitativa y compasiva.

En última instancia, al enfocarnos en lo que somos buenos, únicos y claramente diferentes, podemos convertirnos en agentes de cambio positivo en todos los ámbitos de la vida. Al comunicar y promover nuestros valores y principios humanos, éticos y morales, estamos construyendo un mundo mejor para las generaciones futuras.

ERS. CDMX. 1.3.2024