Mis apreciados lectores este título no es un cliché, es algo que está sucediendo en cada instante de sus vidas, aquí y ahora, permítame mostrárselo. 

    “La forma como observamos, es solo la forma como observamos, no es como las cosas son”.

    Significa esto cuando usted está vendiendo, nos es el poseedor de la realidad o verdad que esta frente de usted, es decir las necesidades de sus clientes, solamente puede interpretarlas como creé que son esas necesidades o anomalías que se pueden traducir en ventas, veamos como actuamos día tras días, a veces tenemos algunos datos del histórico de los clientes, conocemos nuestras estrategias según los tipos de clientes, sus necesidades, a donde dirigen sus esfuerzos, a que tipo de consumidores  meta, quieren posesionarse y diferenciarse de la competencia.

        Resulta que cuando realizamos las visitas a los clientes, salimos las mayorías de las veces sin ninguna venta. Lo que hacemos es; culpar a los clientes, a la situación económica, al mercado, a nuestras empresas por no tener un producto o servicio mágico, y por último al mundo. 

        Desde esta perspectiva creemos que poseemos la verdad y no somos responsables por el resultado. Permítame ahora darles otro marco de referencia sobre la experiencia que acabo de expresarles. La primera primicia es que todo lo que ocurrió con esos clientes que no les compraron, les sucedió a ustedes, no a sus productos, servicios, las empresas, los hechos económicos, el mercado, ni mucho menos al mundo, eso significa que lo ocurrió está dentro de ustedes, por los cuales son responsable de esos resultados.

         Veamos como hacen lo que hacen en su rol de vendedores; Hay dos fuerzas que los inducen a pensar de una forma o de otra, la primera es; Todo lo que desean es recibir para sí mismo, esto significa que todo los que los impulsa en la vida es yo, solamente yo.

         La otra fuerza es el deseo de recibir, pero con el propósito de compartir(servir), esta los concentra en los clientes, en escucharlos y preguntarse, como podemos asesóralos en sus necesidades para aumentar sus ventas, es decir que crezcan en transacciones con sus consumidores.

         Ahora tenemos dos opciones para decidir, somos responsables con nuestros clientes y sus resultados. Sigamos reflexionando de cómo triunfamos vendiendo, ahora nuestras capacidades de pensar están conectadas con la fuerza o energía, del deseo de recibir con el propósito de compartir (servir), el pensamiento convertidos en estrategias, empieza a surgir en nuestras mentes, hay un cambio en nuestro observar, nos expandimos en apoyar a los clientes, aun cuando no vendamos los  productos o servicios, les ofrecemos proyectos, ideas, y pensamientos de cómo los clientes pueden hacerlo distinto, para aumentar sus ventas, A la segunda visita el cliente nos espera, y las ideas que le ofrecimos para expandir y crecer con sus consumidores, las analizaron y nos compran…. no los productos y servicios, sino la fuerza que nos impulsó a triunfar, ellos las perciben, y visualizan sus ventas. Ahora estamos unidos por esta energía, la fuerza que contagia el mañana puede ser que no tengamos los mismos servicios y productos, esos pueden cambiar, pero tendremos la certeza que nos compraran de nuevo, porque siempre le llevaremos lo mejor, desde el respeto por ellos y sus consumidores. 

    Evelio Rojas. Artículo escrito para “El Correo”, en Weston. F.L. USA. 02/02/2.002